Previamente a analizar el tratamiento que conceden los medios de comunicación a la mujer deportista, ó relacionada con alguna faceta del deporte, se hace necesario conocer en qué medida está presente la mujer en los diferentes ámbitos del deporte y cómo ha llegado a esta situación.
El mundo del deporte ha estado tradicionalmente reservado al hombre en todos sus ámbitos (práctica, docencia, gestión…) y sin pretender realizar un recorrido histórico detallado, sino únicamente dar unas pinceladas del mismo, destacaríamos como ejemplo la evolución de la presencia de la mujer, en uno de los mayores exponentes del deporte de hoy en día: Los Juegos Olímpicos.
Tal como decía el Barón Pierre de Coubertin, impulsor y creador de los Juegos Olímpicos Modernos: “el lugar de la mujer en los Juegos Olímpicos es para adornar al vencedor con la corona de laurel”, y así en la 1ª Edición de los JO en Atenas 1896 no participan mujeres, en la 2ª Edición Paris 1900, ya participan algunas cuya presencia es meramente testimonial, hasta llegar en los últimos JO en Atenas 2004, después de un duro recorrido de 108 años, a una situación de equilibrio:
• 301 pruebas (166-55% masculinas, 125- 41% femeninas, 3% mixtas) y un 44,8 % de participación de Mujeres (parecida a la cifra del equipo español)
• En 1 deporte – Boxeo - , y 1 especialidad de Lucha – la Grecorromana – no existe la participación femenina.
• Y en 2 Especialidades - Gimnasia Rítmica y Natación Sincronizada - no existe la participación masculina.
• El resto de diferencias entre el número de pruebas masculinas y femeninas estriba en que en algunos deportes, aún hay pruebas masculinas que no se disputan en versión femenina (el cuatro sin ligero en Remo, la Americana en Ciclismo de pista, el K4 sobre 1000 metros en Piragüismo, etc.)
Y se ha puesto de ejemplo el deporte olímpico porque realmente constituye una referencia para el resto de los deportes; las Federaciones Internacionales de las diferentes disciplinas deportivas siguen su estela, y se puede afirmar que la evolución de la presencia de la mujer en todas ellas, está siendo muy similar a la recorrida en la trayectoria olímpica.
Se hace necesario igualmente dibujar cuál es la presencia de la mujer en el deporte español y cuál ha sido su evolución hasta llegar a la situación actual.
Históricamente en España, igual que ocurría fuera de nuestras fronteras, el mundo del deporte era tradicionalmente un mundo masculino y fue con la instauración de la II República en 1931, cuando la mujer española comienza su incorporación plena al mundo del deporte, situación que queda frenada drásticamente cuando se impone el franquismo, dónde el papel de la mujer en el ámbito del deporte queda reducido a tener un cuerpo saludable para poder cumplir su rol de madre.
La situación actual está condicionada por este retraso respecto al resto del mundo occidental, y aunque se puede afirmar que en el deporte de alta competición la situación está bastante equilibrada (57% de hombres y 43% de mujeres en el último equipo olímpico español), en el resto de ámbitos del deporte la situación está aún lejos de la igualdad:
• Práctica General: según el último informe sobre los hábitos deportivos de los españoles, de Manuel García Ferrando, el 41% de los hombres hacen por sólo el 26% de las mujeres.
• Deporte Extraescolar: 30% de mujeres
• Deporte Federado: 16,2 % de mujeres
• Gestión Deportiva: alrededor del 7% en el ámbito Federativo
Sin embargo para el tema que se va a analizar, es válido ese aparente
Equilibrio del 57%-43%, entre hombres y mujeres.
En principio, sobre la población en la que puede recaer la noticia deportiva, existe un equilibrio de representación entre sexos. El problema, si no se habla de las mujeres en el deporte no es que no estén ó de que estén en un número inferior, puesto que estos porcentajes nos hablan de equilibrio entre hombres y mujeres. Y aunque no es habitual aún, ya se empiezan a presentar casos de mayoría de mujeres (por ejemplo en el equipo olímpico de Gimnasia en Atenas 2004, compuesto por 13 mujeres y 6 hombres)
Hay equilibrio en la participación en la Alta Competición, y la Alta Competición, el deporte de élite, es fundamentalmente lo que reflejan los Medios, pero aquí aparece un parámetro limitante que es el interés social del deporte, y los deportes con alto componente de interés social, se limitan prácticamente al ámbito masculino.
Otro aspecto limitante y muy relacionado con el anterior es el factor FÚTBOL, que sobrepasa la dimensión deportiva y se transforma en Espectáculo, con todas las connotaciones que ello lleva. El FÚTBOL ocupa y “se come” gran parte del tiempo ó espacio dedicado al resto de deportes.
Por tanto a priori y partiendo de un cierto equilibrio inicial, ya se prevé que no va a ser tal.
Esto matiza los resultados de un informe realizado por el Instituto de RTVE que muestra que los deportistas son las personas más mencionadas y entrevistadas en los informativos, por detrás de políticos; ya que posiblemente los deportistas a los que se refiere dicho informe, sean casi exclusivamente futbolistas de sexo masculino.
Una vez expuesta cuál es la presencia real de la mujer en el mundo del deporte actualmente, se puede ir analizando cuánto y cómo se refleja en los Medios.
Las mujeres tenemos la sensación de que el deporte femenino no es seguido por los Medios, así decía Nieves Ucendo en un estudio realizado sobre Mujer deportista en los Medios en 2001
: “las mujeres que hacen deporte parecen invisibles. No están para los medios. No aparecen. No venden. Y si no vendes, no existes. Sólo en tiempo de Olimpiada es posible seguir el deporte femenino en los medios de comunicación generales, ó bien cuando una mujer gana una competición de altísimo nivel…”
Personalmente siempre he tenido esta sensación, generada por escuchar las noticias ó retransmisiones deportivas en televisión y por una lectura diaria de los principales periódicos deportivos, aplicando una cierta perspectiva de género. Y aprovechando una invitación del Instituto Oficial de Radio y Televisión, para asistir como representante del Consejo Superior de Deportes, a una mesa redonda sobre el tratamiento que los Medios dan a la mujer deportista, realicé una búsqueda de datos - obtenidos de una forma sencilla, sin llegar a profundizar en las diferencias entre unos y otros - para confirmar dichas creencias ó sensaciones, con datos objetivos.
Los estereotipos sociales tradicionalmente ligados a la feminidad, como la pasividad y la sumisión, junto a unas diferencias biológicas mal interpretadas siguen limitando la actividad físico-deportiva de las mujeres. Ellas practican menos deportes y con menos frecuencia que los hombres, inclinándose además por la natación, el tenis y la gimnasia, como prácticas que no contradicen el modelo femenino tradicional.
Nuestra cultura occidental ha defendido hasta hace bien poco tiempo que las mujeres no sólo eran diferentes a los hombres, sino inferiores. Los estereotipos tradicionalmente ligados a la feminidad (pasividad, sensibilidad, sumisión) y a la masculinidad (actividad, dureza, agresividad) siguen estando vigentes en cierta medida y han ejercido una fuerte influencia en el ámbito del deporte. Las diferencias biológicas mal interpretadas, o intencionadamente interpretadas, han sustentado normas de comportamiento que han supuesto para las mujeres una importante limitación del conocimiento y uso del propio cuerpo, así como han limitado su actividad físico-deportiva.
Como señala J. Hargreaves, la hegemonía masculina en el deporte es más resistente al cambio que cualquier otra área de la cultura. El modelo deportivo dominante sigue siendo el modelo "instrumental", donde la racionalidad preside el proceso de mejora continua, bajo el conocido principio de citius, altius, fortius; el cuerpo es un mero instrumento de consecución de metas, de batir récords, sin tener en consideración sus emociones, sentimientos, esperanzas, ansiedades y recuerdos.
Así, el deporte es el ámbito social perfecto para escenificar la identidad masculina: agresión y rivalidad bajo unas determinadas reglas, una violencia admitida dentro del juego de Klein.
El deporte moderno ha sido desde su orígenes (en la Inglaterra del siglo XIX) un ámbito de hombres y para hombres. Las mujeres se han ido incorporando a medida que han accedido a otros espacios y actividades públicas, pero siempre bajo la amenaza del listón masculino que las ha situado por debajo de la marca.
Las interpretaciones más radicales sobre el machismo en el deporte lo definen como una expresión del sentimiento de inferioridad de los hombres frente a las mujeres, necesitando competir entre ellos y demostrar quién es el mejor para compensar su falta de autoconfianza. Las bases del machismo en le deporte se sustentan en la idea de que si existe una ámbito en el que no existen dudas sobre las diferencias biológicas entre hombres y mujeres (y sobre la superioridad masculina), ése es el deportivo. En una sociedad donde las mujeres reivindican y consiguen incorporarse a muchos ámbitos en igualdad de condiciones, el mundo deportivo permanece como reducto de difícil acceso, sustentando en la diferencia biológica.
El deporte, como conducta corporal y social aprendida, juega un papel central en la construcción y consolidación de la jerarquía existente entre los géneros, porque está estrechamente asociada con lo natural, con lo "obvio" Messner.
La identidad masculina y femenina se conforman socialmente aprendiendo pautas de comportamiento desde la más temprana infancia ("jugar con muñecas es de niñas", "los niños son más brutos"...), y en este proceso los aprendizajes motores y de utilización y percepción del propio cuerpo forman parte muy importante ("niña no te muevas tanto"...).