Así pues, no es de extrañar que las mujeres prefieran mayoritariamente actividades físico-deportivas elegantes, graciosas, que estén de acuerdo con el modelo femenino socialmente aceptado y personalmente interiorizado. Según un estudio sobre comportamiento deportivo de las mujeres españolas, realizado por la profesora Benilde Vázquez, las mujeres consideran que son la natación (45%), el tenis (39%) y la gimnasia (38%) los tres deportes más apropiados para ellas, mientras que los que consideran menos apropiados son el fútbol (para el 46%), el boxeo (40%) y el rugby (13%).
Es la trasnochada cultura machista la que desarrolló ciertos mitos asociados al deporte y las mujeres, y que, en cierta forma, siguen funcionando en nuestro inconsciente colectivo.
Según Eitzen y Sage, estos mitos han mantenido apartadas a la gran mayoría de las mujeres de la mayor parte de los deportes. En España, durante el período franquista fueron argumentos ampliamente utilizados para evitar la práctica de los deportes más "masculinos" por parte de las mujeres.
El primero de ellos, la masculinización a través del deporte, no se sustenta en nada más que en la aceptación del modelo cultural tradicional que asocia lo masculino con fortaleza y lo femenino con fragilidad. Hoy no puede asociarse musculación exclusivamente con lo masculino, ya que se ha extendido la imagen de la mujer musculada como una opción más. El segundo mito señala que el deporte es perjudicial para la salud de la mujer. No sólo esto no está demostrado empíricamente, sino que hoy en día lo que se defiende es que el deporte es beneficioso tanto para hombres como para mujeres practicado moderadamente, y que comienza a resultar peligroso cuando se sobrepasan ciertos límites. El tercero de los mitos se refiere a que las mujeres no tienen aptitudes para el deporte. Este mito se ha ido derribando progresivamente a medida que las mujeres han ido introduciéndose en los diferentes deportes. Nótense las medallas de las recientes Olimpiadas de Atlanta se las deportistas españolas en judo y vela (además de gimnasia rítmica).
La diferente participación deportiva en España, entre hombres y mujeres, ha sido analizada en varios estudios. De forma sintética podemos señalar que las mujeres españolas prefieren practicar actividades físico-deportivas como la natación, el tenis y la gimnasia, es decir, deportes que no contradicen el modelo femenino tradicional, como hemos visto; por otra parte, practican menos deportes y con menor frecuencia que los hombres, así como asisten en menor medida a espectáculos deportivos. También su actividad deportiva se relaciona con la de sus hijos en mayor medida que la de los hombres.
jueves, 29 de mayo de 2008
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